21 años del 11S
Aquella tarde, mientras Rosa recogía la mesa después de comer, hubo un interrupción en el telediario de la tarde: una de las Torres Gemelas de Nueva York se estaba incendiando. Rosa dejó a un lado lo que estaba haciendo y se sentó en su sillón para ver que estaba ocurriendo. Al rato, la cámara captó cómo un avión impactaba contra la otra torre mientras el presentador gritaba: "¡La otra torre, Ricardo!". La incredulidad era general, al igual que el desconcierto. La televisión no paró de mostrar todo lo que iba sucediendo, desde la gente saltando desde los edificios hasta los controles sobre el perímetro y todos los ciudadanos de la zona sucumbiendo al pánico. En ese momento, Rosa tuvo que dejar de ver el telediario para ir a recoger a su hijo al colegio. Cuando volvió, aquellos sucesos del 11 de septiembre de 2001 seguían siendo los protagonistas en todos los medios, durante toda aquella tarde y los días que la prosiguieron.
Como expresa Adrián Rodríguez Crespo en Terrorismo y televisión. Análisis comparativo del tratamiento informativo del 11-S en Antena 3 y La 1, y opinión de sus profesionales, los sucesos de aquel día de septiembre marcaron un antes y un después, no solo en la historia, sino en la manera en la que los medios venían cubriendo sucesos de este nivel en directo. El autor explica como, a partir de ese día, se le dio un mayor importancia al término de terrorismo: "La posibilidad de que cualquier lugar fuera vulnerado por atentados terroristas hizo eco dentro de todos los países y puso en alerta a un mundo que desconocía el alcance real de la amenaza".
En temas de cobertura de atentados, la línea que divide el informar y dar visibilidad se vuelve muy fina. Es por esto, que es necesario diferenciar el lenguaje del que hacen uso los propios terroristas del que utilizan los medios. "Los terroristas recurren a términos como "pueblo", "nación" o "tierra" que poseen un fuerte contenido emotivo, pero que están dirigidos a cumplir con el objetivo de manipular la realidad", es decir, para hacer que su mensaje cale en las personas, apelan a los sentimiento, tratan de conseguir una identificación emocional y que no se den cuenta que cuál es el varadero objetivo. Por otro lado, los periodistas deben "encontrar el equilibrio entre servir información veraz, precisa y exhaustiva a la ciudadanía, por un lado, y defender los derechos personales fundamentales, como la presunción de inocencia y el derecho a la privacidad, por otro".
Cuando Antena 3 emitió los sucesos, las medidas y normas de actuación por parte de los medios frente a atentados todavía no estaban fijadas. El Colegio de Periodistas de Cataluña (2016) sostiene que los medios no deben difundir imágenes de las víctimas de un acto terrorista, pero esto es exactamente lo que hizo la cadena durante su retransmisión. Tampoco avisó a sus espectadores de la dureza de las imágenes o emplearon bucles o repeticiones. Por otra parte, el presentador apenas hizo acto de presencia y "la mayoría de conexiones con los corresponsales se establece mediante vía telefónica pero, al final del informativo de Antena 3, hay dos directos con imagen".
Lo sucedido aquel 11 de septiembre de 2001 asentó los cimientos de lo que ha venido siendo la retransmisión de atentados terroristas en los medios. La manera y los recursos han ido evolucionando y los errores se han ido corrigiendo, permitiendo un cobertura más respetuosa y acertada los que el autor explica que tiene que ser para diferenciarse de la de los propios terroristas.